Coraline se muda a vivir a una casa con sus papás, dejándo atrás a su vida anterior. Ahora en su nueva casa se siente un poco depremida por el cambio, hasta que explorando la casa, descubre una puerta en la que del otro lado encuentra la misma casa y unos padres muy parecidos a los “del otro lado”sólo que estos son mas divertidos. Coraline después descubrirá que en realidad ese no es un mundo en el que va a querer vivir para siempre.
La historia en si no es la mas original pero está llena de vida y color, yo sentí como si estuviera viendo un sueño dentro de un sueño.
Me gustó mucho el detalle de que las personas en el cuento se equivocaran al decirle Caroline a Coraline, me hizo recordar situaciones que he vivido un tanto similares con mi apellido:
- “¿A que nombre lo pongo?”
- “mm.. a Juan Espinal “
- Juan… ¿que.. perdón?
- Espinal…
- ¿Espi… noza?
- -_____-
Y es que de hecho saliendo de la sala, un señor se encontró con otro y le dijo: “Si, vine con mis niños a ver Caroline”, y luego otros estaban viendo la cartelera y dijeron… “mira, podemos ver Caroline”… dup!!!! Parece que muchas personas en el mundo no se fijan en los detalles…

Es increíble como una técnica de animación tan antigua sigue siendo competitiva; de hecho se extrañan estas películas junto con las de animación 2D.
¿Recuerdas esa foto en el periódico? donde yo me llamaba “Jose Israel Moncada”, tú te llamabas “Jesús Vázquez” y el Mucas se llamaba “Juan… Espinoza”.
Y no le digas Coraline, ya estás como esos ratones.